Mesas, sectores y pedidos en un solo lugar. Cobrás y cerrás la caja sin dolores de cabeza.
Sin papeles, sin cuentas a mano, sin dolores de cabeza. Cobrá en segundos y enterate cómo te fue en el día. Sin papeles, sin cuentas a mano.
Socios, membresías y asistencias al día. Cobrás la cuota y sabés quién está al día.
Hablás tu mercadería en voz alta, como se la dictarías a un empleado, y el sistema arma la lista de productos con sus precios y cantidades.
Revisás, confirmás y listo: sin pasar horas frente a una planilla el día que llega el pedido del proveedor.
Tres cosas que vas a sentir desde el primer día que lo usás.
Pesás, cobrás y das el vuelto en el mismo movimiento. Nadie se te queda esperando con la bolsa en la mano.
Al final del día sabés cuánto entró, cómo te pagaron y si la caja da. Sin sentarte a sacar cuentas.
Cargás tus productos una vez y el sistema te avisa cuando algo está bajo. Comprás lo justo, no de más.
Lo mismo de todos los días, pero sin la calculadora ni las cuentas a mano.
Sacás la cuenta con la calculadora y rezás para no equivocarte.
Pesás y el precio sale solo.
No sabés si la caja cuadra hasta contar todo a mano.
Cerrás y sabés al instante si faltó o sobró plata.
Anotás en un cuaderno y se te pierden ventas de vista.
Todo queda cargado y a mano en el celular.
Si vendés de a poco, por peso o por unidad, esto es para vos.
Pesar y sacar la cuenta a mano frena la cola. Acá pesás y el precio sale solo.
Vendés frutos secos y granos por peso, con precios que cambian seguido. Los actualizás en un toque.
Cortás 200 gramos y el sistema calcula el precio justo, sin redondear de memoria.
Muchas ventas chicas y rápidas. Pasás el producto por el lector y listo, a cobrar.
Mezclás cosas por unidad y a granel todo el día. Un solo lugar para las dos.
Llevás la cuenta en un cuaderno. Pasala al celu y dejá de perder ventas de vista.
Tres pasos y ya estás cobrando, sin instalar nada.
Con tu mail y sin tarjeta.
⏱ Menos de 1 minutoA mano, importando un Excel o dictándolos por audio.
⏱ Unos 10 minutosDesde el celular, ya mismo.
⏱ Al toqueTocás el producto, ponés cuánto pesó, y el total aparece solo.
Un teclado grande, como el de una balanza. Se usa con el dedo, sin buscar botoncitos.
Probalo gratis dos semanas, sin tarjeta. Después, seguís con una suscripción mensual que podés cancelar cuando quieras.
Empezar gratisLo que suelen preguntarnos antes de arrancar.
Para cobrar, sí: si se corta la conexión seguís vendiendo, las ventas quedan guardadas en tu dispositivo y se sincronizan solas cuando vuelve. Lo que sí necesita internet es abrir y cerrar la caja y cargar o editar productos.
Sí. Es una suscripción mensual y la cancelás vos mismo desde la app, cuando quieras. Se corta la renovación y seguís usando Vallis hasta el final del período que ya pagaste. Y arrancás con 14 días gratis, sin tarjeta.
No. Alcanza con un celular, una tablet o una computadora con internet. Si querés, podés sumar un lector de códigos de barras o una impresora de tickets, pero son opcionales. Para vender por peso ponés el peso con el teclado: no hace falta una balanza conectada.
Sí, está pensado también para eso: lo usás vos solo desde el celular. Y si más adelante sumás gente, podés darle a cada uno su propio acceso.
Sí. Vallis se usa desde el navegador (Chrome, Safari, el que tengas), así que anda en Android, iPhone, tablet o computadora, sin instalar ninguna app.
Sí. Podés importar tu lista desde un Excel, cargar los productos a mano o dictarlos por audio, lo que te quede más cómodo.
Sí. Podés darle acceso a tus empleados, cada uno con su rol, y manejar más de una sucursal desde la misma cuenta.
Sí. Nos escribís por WhatsApp o por mail y te damos una mano, en español.
Creás tu cuenta en un minuto y empezás a cobrar. Sin instalar nada.
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